Siempre lo he querido dejar claro: Marcos S. L. y Marcos Salazar Lobato son dos personas distintas. Marcos S. L. es gracioso y espontáneo. Yo... no. Y cómo me gustaría decir "No, yo no soy gracioso, soy una persona seria, no me gusta ir de gracioso...". Pero... ¡no! Yo intento ser gracioso pero fracaso estrepitosamente. Se lo decía a Vicente en aquella entrevista: a gracioso y a simpático, Marcos S. L. me gana por goleada. Hasta un punto que a veces... bueno... le he llegado a tener ciertos celos. He llegado a tener la sensación de que Marcos S. L. cae bien. MUY bien. Eso, obviamente es bueno. Lo que me ha llegado a repatear un poquito es que... bueno, a veces creo que Marcos S. L. cae mejor que yo mismo. Cuando actúo en un bar y bajo del escenario (en un bar a cualquier cosa llamamos escenario, es parte del encanto) TODOS quieren hablar con Marcos S. L. Le cuentan su anécdota relacionada con el material esperando la reacción que Marcos S. L. tendría, cínica y sarcástica, acabando por supuesto con la mitiquísima frase "Deberías meter eso en un monólogo". Cuando a veces me pongo el disfraz de Marcos S. L. en la calle (sí, lo he hecho) con alguna amistad, la conversación acababa fluyendo y nos divertíamos más que con el aburrido de Marcos Salazar. Pero es que además Marcos S. L. he llegado a ligar. Sí, alguna chica se ha acercado atraída por ese personaje de Marcos S. L. pero se acabó dando la vuelta al descubrir al soso de Marcos Salazar. ¿Cómo no le voy a tener celos?
Con todo esto me he llegado a plantear, ¿quién es realmente Marcos S. L.? Bueno, es un perdedor, eso lo tengo claro. La mayoría de mis personajes son perdedores. Los perdedores son graciosos y es más fácil identificarse con ellos. Y un frustrado. La frustración es magia, en la vida real es una de las peores cosas que te pueden ocurrir, pero en comedia, ¡¡uuuy en comedia!! Pensad en esa frutración de la ardilla de Ice Age después de no sé cuántas películas detrás de la maldita bellota, o la de Mortadelo y Filemón, que nunca les sale nada bien, o la de Homer Simpson cuando ve que a su vecino Flanders le van las cosas mejor que a él, que no consigue avanzar en su vida. Somos crueles, y nos gusta ver sufrir.
Pero entonces, ¿qué es lo que tiene Marcos S. L. que gusta? Supongo que el simple hecho de que... bueno, es cercano. No hay un personaje claro detrás de él, no hay una voz, no hay un disfraz aparente, es un chaval hablando con sus colegas de lo mal que le va la vida (con un tono humorístico, claro). Creo que eso es precisamente lo bueno de Marcos S. L. como personaje que, a pesar de ser un personaje, no lo parece. Se hace tan cercano que la mayoría de personas piensan que... bueno, que soy yo, sin más. Al llegar a esa conclusión me hice la siguiente pregunta: ¿Marcos S. L. ... existe?
Genial, es tan cercano que yo mismo me pregunto si existe de verdad. No es nada descabellado. Recuerdo en clase de filosofía en el instituto una de las pocas cosas de aquella clase que se me quedaron en la cabeza: ¿en el universo de Superman, quién es el personaje: Clark Kent o Superman? En el universo de Robert Louis Stevenson, ¿quién es el personaje, el Dr. Jekyl o Mr. Hide? Pues bien, ¿quién es el personaje, Marcos S. L. o Marcos Salazar? ¿El gracioso o el soso? A veces pienso que dentro de ese Marcos que está todo el rato mirando al suelo y con miedo de siquiera abrir la boca por si acaso no agrada está Marcos S. L. empujando, deseando salir. A lo mejor por eso Marcos S. L. es tan real, porque no es un personaje, es la persona que yo querría ser en mi vida social.
Y esto no se limita a actores, cómicos y/o locos, sino a todo el mundo. ¿Quién es el verdadero tú? ¿El del trabajo, el que está en casa de sus padres, el que está en la cama con su pareja, el que está con sus amigos, el que está solo en el coche o en la ducha y empieza a cantar como un poseso...? Piénsalo, cada uno de esos "tús" es un personaje totalmente distinto. No se te ocurriría cantar "La gosaera" en el trabajo, decirle guarradas a tu pareja en casa de tus padres, o comentar el sabor del cocido de tu madre en la cama con tu pareja.
Vale, está bien, entonces, ¿quién ganaría esta batalla entre Marcos y Marcos S. L.? Supongo que depende: Marcos es una persona que no le gusta meter la pata, que tiene un miedo tremendo a cagarla y le miren mal, en plan ¿y este loco?. A Marcos S. L. se la resvala. No tiene ninguna vergüenza ni ningún miedo a perder. Es un perdedor infantil y frustrado, ha perdido tantas veces que yo creo que su lema es "total, por una más". No le importa decir una burrada tremenda, él es como es. Eso es lo que que termina haciendo de él un personaje tan cercano al público. Cuando uno mira su personaje con envidia, algo he hecho muy bien como "escritor" . Por otro lado... no sé... supongo que también significa que hay algo que no he hecho muy bien como persona.
La reflexión sigue abierta.
