Siempre que me preguntan por mi serie favorita, mi respuesta es la misma desde que tengo uso de razón: Seinfeld. Era una serie que se basaba prácticamente en los diálogos. No era la típica serie que terminaba con una música bonita y un abrazo en grupo o en famiila. Era la gran "comedia" donde el final era un estruendoso "remate" al gran chiste que eran los 20 minutos de capítulo, mi referente número uno a la hora de escribir. Y entre sus personajes, mi favorito no podía ser otro: George Costanza. Y digo que no podía ser otro porque los que me conocéis bien sabéis que mi tipo de personaje favorito, tanto como espectador y como escritor son los fracasados. Y es que siempre he dicho lo mismo: es más fácil sentirnos identificados con Mortadelo y Filemón que con James Bond.
¿Cómo no quedarse con los personajes fracasados? Homer, Fry en Futurama, Larry David, Juan Cuesta en Aquí no hay quién viva, el frutero en Siete Vidas, Chema en Aída... son ese tipo de personajes que te hace mucha gracia cuando fracasan, pero a la vez te dan penita. Tienes cierta dualidad con respecto a ellos. Pero es que es así, los personajes fracasados son los más graciosos. Porque a ver, ¿qué es más gracioso? ¿Esto?:
¿O esto?
Y George Constanza era el PERDEDOR por naturaleza. Un personaje en paro, había perdido su trabajo, su piso, vivía con sus padres con treinta y pico años y cada vez que le pasaba algo lo única que sabía hacer era gritar, patalear y hacer chiquilliditos que... bueno, eran muy graciosos. La verdad es que me siento muy identificado con este personaje
De repente, en el capítulo 22 de la quinta temporada le ocurre esta genialidad:
Os resumo:
George empieza a comentar en la posibilidad de empezar a hacer lo opouesto a todo lo que había hecho hasta entonces. Empezando por algo tan simple como lo que pide para comer. Entonces, una chica le mira, y se intimida. "¿Por qué no pruebas a hacer lo contrario a partir de ahora? En vez de ensalada de atún y que te intimiden las mujeres, ensalada de pollo y ve derechito a ellas". George probablemente piense "Pues mira... por intentarlo". Al acercarse, la mujer le confiesa "Sí, te miré porque dio la casualidad de que acabas de pedir lo mismo que yo".
¡Eureka! George lo había conseguido, había tenido una cita gracias a cambiar esa pequeña cosa de su vida.
Pero sobretodo, me llama la atención el cambio de actitud de George en una frase que dice en el vídeo, justo antes de decidirse a hacer "lo contrario": "No suelo hacer nada más que quedarme aquí sentado lamentándome". El cambio real de George no fue la ensalada, el cambio real de George es que pasó de estar sentado en la mesa del bar comentando con sus amigos que su vida es una mierda, a levantarse y hablar con esa chica. Y la verdad es que la chica le podría haber mandado a la porra, pero al menos, habría dado un cambio en su vida. En el capítulo, la actitud de George cambia totalmente, manda callar a unos gamberros en el cine, rechaza subir al piso de la chica que conoce en el bar aquella noche, sin comerse la cabeza al día siguiente, incluso acaba consiguiendo trabajo el final del capítulo. Obviamente, como cualquier sitcom clásica de los 90 esto dura un episodio, lo justo para que ese cambio haga gracia, y todo esta guionizado para que, esta vez, George no sea un fracasado. ¿Pero por qué George no es un fracasado en este capítulo? Porque es la única vez en todo el capítulo que es activo. Se acerca a la chica, expresa su opinión libremente sin miedo a lo que puedan pensar de ella, se despreocupa de que la chica piense o no en él después de su cita... George se convierte en un agente activo de su propia vida.
Lo genial de este capítulo es que convirtió al esteretipo de fracasado en un triunfador sin falta de "deus ex machina" absurdos, ni giros de guion inverosímiles, sino dándonos a todos una lección tan real como la vida misma de cómo puedes pasar de fracasado a triunfador.
