martes, 1 de septiembre de 2020

Seinfeld: "Lo contrario" (The opposite)

 Siempre que me preguntan por mi serie favorita, mi respuesta es la misma desde que tengo uso de razón: Seinfeld. Era una serie que se basaba prácticamente en los diálogos. No era la típica serie que terminaba con una música bonita y un abrazo en grupo o en famiila. Era la gran "comedia" donde el final era un estruendoso "remate" al gran chiste que eran los 20 minutos de capítulo, mi referente número uno a la hora de escribir. Y entre sus personajes, mi favorito no podía ser otro: George Costanza. Y digo que no podía ser otro porque los que me conocéis bien sabéis que mi tipo de personaje favorito, tanto como espectador y como escritor son los fracasados. Y es que siempre he dicho lo mismo: es más fácil sentirnos identificados con Mortadelo y Filemón que con James Bond. 

¿Cómo no quedarse con los personajes fracasados? Homer, Fry en Futurama, Larry David, Juan Cuesta en Aquí no hay quién viva, el frutero en Siete Vidas, Chema en Aída... son ese tipo de personajes que te hace mucha gracia cuando fracasan, pero a la vez te dan penita. Tienes cierta dualidad con respecto a ellos. Pero es que es así, los personajes fracasados son los más graciosos. Porque a ver, ¿qué es más gracioso? ¿Esto?:



¿O esto?


Y George Constanza era el PERDEDOR por naturaleza. Un personaje en paro, había perdido su trabajo, su piso, vivía con sus padres con treinta y pico años y cada vez que le pasaba algo lo única que sabía hacer era gritar, patalear y hacer chiquilliditos que... bueno, eran muy graciosos. La verdad es que me siento muy identificado con este personaje


De repente, en el capítulo 22 de la quinta temporada le ocurre esta genialidad:



Os resumo:

George empieza a comentar en la posibilidad de empezar a hacer lo opouesto a todo lo que había hecho hasta entonces. Empezando por algo tan simple como lo que pide para comer. Entonces, una chica le mira, y se intimida. "¿Por qué no pruebas a hacer lo contrario a partir de ahora? En vez de ensalada de atún y que te intimiden las mujeres, ensalada de pollo y ve derechito a ellas". George probablemente piense "Pues mira... por intentarlo". Al acercarse, la mujer le confiesa "Sí, te miré porque dio la casualidad de que acabas de pedir lo mismo que yo". 

¡Eureka! George lo había conseguido, había tenido una cita gracias a cambiar esa pequeña cosa de su vida. 

Pero sobretodo, me llama la atención el cambio de actitud de George en una frase que dice en el vídeo, justo antes de decidirse a hacer "lo contrario": "No suelo hacer nada más que quedarme aquí sentado lamentándome". El cambio real de George no fue la ensalada, el cambio real de George es que pasó de estar sentado en la mesa del bar comentando con sus amigos que su vida es una mierda, a levantarse y hablar con esa chica. Y la verdad es que la chica le podría haber mandado a la porra, pero al menos, habría dado un cambio en su vida. En el capítulo, la actitud de George cambia totalmente, manda callar a unos gamberros en el cine, rechaza subir al piso de la chica que conoce en el bar aquella noche, sin comerse la cabeza al día siguiente, incluso acaba consiguiendo trabajo el final del capítulo. Obviamente, como cualquier sitcom clásica de los 90 esto dura un episodio, lo justo para que ese cambio haga gracia, y todo esta guionizado para que, esta vez, George no sea un fracasado. ¿Pero por qué George no es un fracasado en este capítulo? Porque es la única vez en todo el capítulo que es activo. Se acerca a la chica, expresa su opinión libremente sin miedo a lo que puedan pensar de ella, se despreocupa de que la chica piense o no en él después de su cita... George se convierte en un agente activo de su propia vida.


Lo genial de este capítulo es que convirtió al esteretipo de fracasado en un triunfador sin falta de "deus ex machina" absurdos, ni giros de guion inverosímiles, sino dándonos a todos una lección tan real como la vida misma de cómo puedes pasar de fracasado a triunfador.


martes, 16 de junio de 2020

Estamos en España, y aquí se habla español

Que no cunda el pánico. No me he vuelto loco, ni votante de Vox, ni nada parecido. Simplemente esta noche, pensando mil mierdas que se me pasan por la cabeza, como hago siempre (unas más importantes que otras), de repente me acordé de esta frase tan lapidaria para los que la dicen, cuando oyen que se habla vasco, gallego, catalán o, incluso, asturiano. Y es esa frase de "Estamos en España, y aquí se habla español". Y estaba yo pensando (qué bien tirado) que no puede haber una frase que te descubra como un ignorante supino más contundente que esa (bueno... sí, las hay, y Santiago Abascal y su tropa se superan en eso día tras día, pero ahora estamos hablando de eso). Pero sí es verdad que es algo que la gente tiene metido en la cabeza, que en cada país se habla su lengua y ninguna más. En España el español, en Francia el francés, en Japón el japonés, en Malta el... maltés, como el alcón, supongo, en Kiribati el... ¿ki... ri... batinés...? Supongo... Pero no, el tema país/lengua que se habla en el país, es muuucho más complicado que usar el gentilicio para denominarlo.Y ya que estoy aquí, me apetecía comentaros algunas de las lenguas y sus países que poco a nada tienen que ver con su gentilicio, para que la próxima vez que os digan esa gilipollez de "Estamos en España y aquí se habla español" para censurar vuestra "otra" lengua materna (permitidme que la llame así a quienes la tengáis, aunque en muchos casos la "otra" sea, en realidad, el español) podáis rebatirlo fácilmente:
Francia: Es obvio que en Francia se habla francés, pero nuestro país vecino tiene una variedad de lenguas más diversa de lo que dicen sus estatutos, que sólo consideran oficial el francés. Y es que además se hablan catalán, vasco, alsaciano (una lengua de origen germánico) y occitano. Por cierto, el occitano también es oficial en Catalunya, junto con el catalán y el castellano. El gran problema en Francia es que sus políticas lingüísticas son prácticamente idénticas a las que tenía Franco en España, incluso ahora en 2020. Es más, hay indicios de que Paquito se basó en Francia para sus políticas lingüísticas en nuestro país.En Francia, más por resistencia de proximidad con otros países que por otra cosa, las lenguas resisten estas políticas asesinas de lenguas (más o menos). En Alemania, donde también se adoptó esa política lingüística, no se corrió tanta suerte, y muchas de estas lenguas están prácticamente moribundas.
Reino Unido: Probablemente Reino Unido debería ser un espejo en el que mirarse en alguna cosa (aunque no tanto en alguna otra, ya me entendéis...). El caso es que supongo que no es ninguna sorpresa para vosotros saber que además de inglés, allí se habla escocés, galés e irlandés.
Italia: El tema de la lengua en Italia es probablemente tan o más conflictivo como lo es en España. Como no me quiero enrollar más de lo debido, simplemente comentaré que en Italia se hablan lenguas como el napolitano, el siciliano, el lombardo... y un montón más que la verdad es que no me acuerdo ahora mismo porque estoy escribiendo sin "hacer trampa" y mirar por Google, pero una barbaridad. Entre las lenguas que se hablan están, por cierto, el catalán y el occitano. Sí, leísteis bien. En Italia se habla una variante del catalán.
Bélgica: Bueno, es otro de esos casos que todos conocemos, donde se habla francés, alemán y flamenco. Además, es uno de esos países que prácticamente puedes oir inglés por las calles sin ningún problema (aunque eso más en algunas zonas de Bruselas, claro)
China: Es uno de mis casos favoritos en cuanto a lenguas se refiere. Primero, porque si le preguntas a cualquiera qué se habla en China en seguida te responde, ¡pues chino, tolai! Pero no, el idioma oficial de China es "el mandarín". Y es que si el castellano presume de tener tantas variantes del idioma como países en los que se habla, el chino prácticamente puede presumir de tener tantas variantes como barrios en los que se habla. Luego está el "chino estándar", que se creó, digamos "artificialmente" para poder unir de alguna manera todas sus variantes y unificar el idioma. Vaya.. ¿de qué me suena eso? Y por supuesto, no nos podemos olvidar del Kantonés, el Shanguinés (creo que lo he escrito bien, no sé), el Ghan... y yo qué sé... Lo dicho, que prácticamente hay tantas lenguas como barrios.
Canadá: De nuevo, otro que conocemos todos. En Canadá son oficiales tanto el inglés como el francés.
Estados Unidos: Este es otro que me encanta, porque es un país que todos conocemos por la cultura que nos ha llegado a través de tantos medios de comunicación. ¿Pero sabéis cuál es la lengua oficial de Estados Unidos? Pues os vais a quedar con el culo prieto, Estados Unidos no tiene lengua oficial. Así es, el país que es el principal culpable de que todo el mundo quiera aprender inglés no tiene el inglés como lengua oficial. Aún así, es obvio y huelga decir que la lengua de Shakespeare es la más hablada del país.  Aunque en algunas zonas, como Florida o partes de California, el español le sigue muy de cerca. Además ocurre una cosa, se dan en algunos sitios situaciones racistas en las que si una persona habla español en público y le oye algún "lumbreras" que no tiene dos dedos de frente, el tío le monta un pollo "¡Esa mierda la hablas en tu casa! ¡Estamos en América! ¡Aquí se habla inglés!". Vaya... la frasecita de marras...

Me he dejado un montón, porque como me ponga a hablar de países sudamericanos, en los que aún se conservan, o se intentan conservar, lenguas indígenas que los conquistadores españoles erradicaron hace siglos, o de países africanos que pueden tener vete tú a saber cuántas lenguas, pues no acabamos.

Y recibiréis respuestas estúpidas, dirán "Pero eso es diferente", "Pero eso lo hablan cuatro gatos" (como si una lengua fuera menos por su número de hablantes). El tema de "lengua de laboratorio" (señor, el español que oye en el telediario es una lengua tan de laboratorio como la que usted está criticando). Ufff... qué sé yo... es que he oído tantas payasadas. Por no hablar lo de "eso no es una lengua", aunque prácticamente todos los filólogos (digo los de verdad, los que estudian las lenguas, no los que les mola dar titulares y poner el cazo mientras ocupan su "puestín" de funcionario tras estudiar cosas que poco o nada tienen que ver con la anatomía de las lenguas y su evolución) hayan dejado bien claro que lo es. Sí, en este caso estoy hablando del asturiano, claro está. También os dirán "Yo tengo un amigo, que es primo de un amigo que vive en tal sitio y me dice que eso no es verdad, que ahí eso no se habla. Lo que pasa es que hablan raro. Los filólogos esos no tienen ni puta idea". Esa última me encanta. Es como si dices "La ballena no es un mamífero, es un paz. Los biólogos no tienen ni puta idea". En fin... que en esos casos, supongo que lo mejor es cerrar los ojos, respirar hondo, darle una palmadita al susodicho, un vasín de leche, arroparle y darle un besito en la frente.

A los de mente abierta, espero que os haya parecido interesante esta entrada.Y recordad no juzgar a nadie por lo que habla. Que ni hablar asturiano te hace ser un paleto, ni hablar inglés te hace ser un erudito.Yo hablo las dos, y no soy ni lo uno ni lo otro.



viernes, 15 de mayo de 2020

La nueva realidad de la ficción

Una cosa que he querido hacer durante estas semanas, meses más bien, de cuarentena ha sido, entre otras cosas, dedicarle algo a la escritura. Quise aprovechar, como supongo que hicimos muchos, a retomar o retocar algunas cositas que tenía a medias por falta de tiempo.
Y así, lo hice, algún diálogo, alguna escena suelta, cosas para "desempolvar" mi escritura. Pero al acabar me di cuenta de un problema: mi escritura ya estaba anticuada.
¿A qué me refiero? A la hora de escribir, mi cabeza aún tiene los tipos de conflictos que se llevaban a cabo a principios de año. En concreto, yo escribía sobre una chica deprimida que se negaba a salir de casa a pesar de la insistencia de sus amigos. "Sal a conocer gente, sal de fiesta con nosotros, haz un viaje...", en fin. Lo típico. Acabé de escribir aquella escena, y me di cuenta, "Pero si esta chica no puede salir... "
Y entonces me di cuenta, la nueva realidad no afecta sólo a la realidad, sino a la ficción. No puedo escribir una historia con la que, al fin y al cabo se supone que el espectador tiene que identificarse, si ya no corresponde a la realidad que vivimos ahora mismo. Y caí, cada vez que mi personaje vaya a la calle, ¿tiene que llevar guantes y máscara? ¿Cada vez que el personaje llega de casa con la compra tiene que lavarse las manos, desinfectarse, etc, etc, etc? ¿Qué pasa con los repartidores de comida? En Proyectu Webserie, Xurde reconocía a Ayalga en esta situación. Con la nueva realidad, eso nunca habria pasado dadas las nuevas normas de seguridad.
Piensa en clásicos. Piensa en Friends, en Seinfeld, en Cómo conocí a vuestra madre. Los personajes principales se reunían siempre en un café. ¿Dónde se reunirían ahora? Pues por Skype, no queda otra.
O en una terraza, ¿no? Sí, pero guardando una distancia de seguridad de dos metros. Nada de abrazos, besos, ni siquiera tortazos. Todo a distancia.



Y salgamos de la ficción y vayamos a producirla. Vale, yo escribo un guion de dos personajes que viven en una casa y digamos que son pareja.En nuestra realidad, esta pareja puede estar en esa casa, sin mascarilla, sin guantes y obviamente puede estar junta, abrazarse, besarse, etc... Pero claro, estas dos personas son dos actores, y la casa no es la suya. Es un decorado. ¿Qué hacemos? Siguiendo las normas estrictas, esta gente tiene que llevar guantes, máscara y guardar entre sí una distancia de seguridad de dos metros, pero grabar esto no va a hacer entender que estas dos personas son una pareja en su casa. Sí, de esto han dicho que proponen hacer test a los actores antes de los rodajes para que no pase nada, pero... ¿sabéis cuántos test hay en el mundo? ¡Poquísimos! Y tendrían que hacerse tests todos los días de rodaje, porque después de rodar, esos actores tienen su vida, van a por el pan, a una terraza, a hacer jogging, qué sé yo...
Es curioso, un colectivo como el de los actores y actrices, a los que prácticamente desde su formación les enseñan a romper la barrera personal que creamos entre nosotros y tocarnos, abrazarnos e incluso besarnos sin miedo, de repente frente a frente con estas normas que pueden joderles la carrera, pero que deben cumplir por su propia integridad física...
 ¿Todo esto quiere decir que de las millones de cosas a tener en cuenta a la hora de escribir un guion útil (número de personajes, escenario, elementos, disponibilidad de los actores, etc...), tendremos que tener en cuenta cosas como cantidad de tests disponibles, por ejemplo?
¿Sabéis? Os reconozco una cosa. Aún no he salido de casa ni para dar un paseo. Y si no lo he hecho ha sido, entre otras cosas que no vienen al caso, porque esta nueva realidad que se nos presenta me da miedo. Urge adaptarse, pero ni siquiera sabemos a qué adaptarnos. Y en la ficción pasa lo mismo. Si piensas en todas las historias que nos enamoraron en series, películas, etc. ocurren fuera de este marco extraño en el que nos encontramos. Y ni siquiera hablo de películas de hace diez años, hablo de películas de hace tres meses. La ficción tendrá que tomar un giro radical si quiere seguir siendo el reflejo de nosotros mismos. El problema es que aún no sabemos cómo somos nosotros mismos ni cuál es esta nueva realidad a la que la ficción tendrá que adaptarse tarde o temprano. Nos esperan nuevos conflictos, tanto en la vida real como en la ficción.