Hace un año preparaba las maletas para embarcarme al proyecto ColorSplash, un proyecto que reunía personas de varios países, entre ellos España, con el motivo del arte urbano. Inclusó escribí un artículo sobre las maravillas de aquel proyecto, artículo que podéis visitar en Eurodesk tanto en castellano como en inglés. Aunque lo que escribo en ese artículo es completamente cierto y no quito ni una coma de lo que dije en su día, sí que tengo la espinita desde entonces de escribir cuál fue mi experiencia real. Explicar realmente cómo me sentí en aquel lugar lleno de buen rollo, paz, y amor... como una puta mierda.
Llevo un año callado, o como mucho tirando alguna pullita, sobre lo que pasé allí y sinceramente estoy harto porque si ese proyecto me afectó en algo, no fue precisamente de forma positiva. Podría acusar prácticamente al 90% de los participantes de aquel proyecto de bullying y aislamiento de sus miembros más débiles (entre los que me encontraba en ese momento). Me da rabia, porque reconozco que hay veces que en grupo no me siento cómodo pero es mi culpa, porque quizás, por timidez o por lo que sea, yo no consigo sentirme a gusto por mí mismo. Pero este caso fue diferente, yo llegué allí con toda la ilusión del mundo, con el ánimo de participar, de ser uno más y de divertirme, pero cuando esa actitus algunos miembros la acallan machando la cabeza el orgullo y una autoestima que, ya de por sí, está bastante dañada, uno no puede hacer mucho. Me cuesta abrirme, y si cuando intento abrirme encima me pegan un puñetazo, pues el resultado es "no voy a abrirme más, por lo menos con esta gente, que les den". Voy a hablar, porque no puedo más y necesito solterlo después de un año llevándolo dentro, de todo lo que pasé aquella semana y pico en Trvojlie.
Para empezar, había grupitos que se burlaban de algunos por cualquier cosa que pudiera estar mínimamente fuera de lugar. Y no estoy hablando de algo que sucediera un día, sino todos y cada uno de los días durnate la semana y pico que duró el intercambio desde el puto primer día. Cuando el primer día llegó a mis oídos que se reían de mí por mis tonterías no le di (mejor dicho, no le quise dar) importancia. Lo quise asumir como algo simpático, algo que simplemente llamara la atención de mi personalidad. Pero aquello acabó en mí siendo señalado o burlado todos los días. Lo peor es cuando tienen la indecencia de preguntarme por qué me siento incómodo y que, cunado relato esto, me digan "no lo harán con mala intención". Luego se nos llena la boca compartiendo en facebook estados contra el bullying... Pues comprenderéis que me cabree.
Por otro lado los participantes que acudían allí como "líderes" entendían el concepto de esa palabra como yo puedo comprender cualquier concepto de matemáticas avanzadas. Cuando tu supuesta líder te echa la bronca por preguntar, con respuestas como "un líder no tiene por qué saberlo todo" (¿Qué coj...? ¿Entonces quién cojones lo sabe?) es cuanto menos para echarse las manos a la cabeza. Efectivamente, un líder no tiene la obligación de saberlo todo. La palabra líder es una castellanización de la palabra inglesa "leader", es decir, "the one who leads" (el que guía). No te pido que sepas las respuestas a todas mis preguntas, te pido que si eres mi líder, cuando te pregunto me guíes. ¿No quieres mandar? ¿Quieres que tenga iniciativa? Vale, ¡pero no pretendas ir de moralista con un tío que tiene cuatro años más que tú y que sabe más de liderar que tú! Si pregunto es porque no sé, y si no sé, necesito que me guíen, si mi líder no es capaz de guiarme, lo siento, eres una mala líder, no la pagues conmigo.
Lo peor ya no es sólo el durante, sino el después. Que te inunden la cabeza diciendote una y otra vez lo bonito que ha sido todo y lo bien que lo hemos pasado y lo bien que nos hemos llevado. ¡Pues no! ColorSplash fue un proyecto en el que los integrantes se dividieron en grupos que se atacaron entre ellos de una forma tan cruel e hija de puta que no la había visto desde que estoy en el instituto. No había visto tanto mal rollo en mi vida, tanta bilis, tanta mala hostia, tantas infidelidades, tantos intentos de infidelidades, tanta caradura, tantas ganas de destruir al otro moralmente si te caía mínimamente mal.
Con todo lo que he dicho hoy reconozco que volvería, sí. Pero cambiando al 96% de las personas con las que coincidí hace un año. Los proyectos resultaron interesantes, aunque la organización de los mismos fuera pésima. En resumen, creo que la mejor manera de describir aquello, es que ColorSplash fue mi peor buena experiencia.