Efectivamente la serie resulto un batacazo bastante sonado, y ciertamente si lo pensamos es bastante incomprensible: uno de los personajes más populares de una de las series más populares se acaba ganando su propia historia. Y la historia no es mala, y encima concuerda perfectamente con lo que ya conocíamos del personaje. Echadle un vistazo al final de Friends. Volved a verlo. Venga, espero.. ¿ya? Vale. ¿No habéis visto algo raro? ¿Qué pasa con Joey? Monica y Chandler se van a vivir a las afueras con su bebe, Phoebe se casa, Ross y Rachel también se van juntos. Todos tienen su final tipo “y fueron felices”, pero de Joey no sabemos nada. Por lo visto, aunque ni los guionistas ni los directores fueron los mismos que en Friends, la idea de un spin off sobre Joey ya estaba corriendo por la mente de los guionistas. Joey se queda “huérfano” de todas las personas que conoce en Nueva York (agente Stella incluida) en lo que da la sensación de ser una especie de “a partir de aquí es todo vuestro”. Y la historia está tratada con mucho mimo. El episodio piloto de Joey, creo que es la mejor transición de serie origen a serie propia que he visto en mi vida. Creo… que incluso mejor que en Frasier (sí, lo he dicho). Realmente puedes sentir en Joey esa mezcla de emoción por una nueva vida y añoranza por la que ha dejado atrás que todos nosotros podemos llegar a sentir alguna vez. Puedes imaginarte a Joey en su apartamento de Nueva York pensándose si dejar la gran manzana o no y costándole tomar esa decisión. Y en el resto de episodios, los argumentos y los diálogos de Joey resultan coherentes con el personaje, el estilo de Friends se mantiene y puedes imaginarte los argumentos de Joey pasándole en Friends sin ningún problema. Muy bien, argumento bien, Joey perfecto, ¿Qué narices le pasó entonces?
Pues eso, que si te sales de Joey la serie no tiene más que rascar. Como sabéis he estado leyendo un libro buenisimo: How to Write a Sitcom. En él se habla de una paradoja curiosísima de la sitcom, a pesar del nombre lo que da éxito a una serie de este género no son las situaciones, son los personajes. Joey es magnífico, pero el resto del elenco de Friends tienen el mismo peso en la serie, ninguno está por encima del otro. Lo mismo en Cómo conocí a vuestra madre, a pesar de que sea el que está contando la historia, en realidad los protagonistas son todos ellos. Y no me vale la excusa de que sea un spin off, ¿os imagináis Aida sin Luisma? Voy a ir más allá, ¿os imagináis a Frasier sin Niles, o sin su padre, o sin la cuidadora británica… O INCLUSO SIN EL PERRO? Frasier consiguió un éxito descomunal porque, con la excusa de seguir las andanzas de aquel psicólogo pijo que habíamos conocido en una taberna de Boston, nos presentaron a unos personajes que simplemente eran maravillosos. En Joey, solo esta Joey. Fijaos en el cartel promocional (al final de este artículo). Es más, fijaos en la cabecera:
Creo que la cabecera refleja a la perfección lo que es esta serie: Joey embarcándose a un viaje él solo, sin nadie que le acompañe. Los actores son geniales, y las situaciones de notable alto, pero los personajes son increíblemente olvidables. Todos los argumentos de todos los episodios tienen como principal estrella a Joey, en ningún momento hay respiro para Matt LeBlanc, o al menos, un momento para que el resto de personajes nos permita interesarnos un poquito por ellos. Ese es el gran fallo de esta serie, el espectador quiere personajes por los que preocuparse (así, en plural), y los guionistas fracasaron estrepitosamente con los que nos intentaron presentar. Ni siquiera la tensión sexual no resuelta (que TAN bien había funcionado en Friends)entre Joey y la vecina ayudó (la idea es buena, pero se rellenó de manera regular).
En resumen, la serie vale muchísimo la pena ver si eres fan de Friends y quieres saber que le paso a Joey cuando el resto de personajes fueron buscándose la vida lejos del Central Perk. Eso esta muy cuidado, le da a Joey el final que Friends nos deja en el aire, y aunque cambiemos de guionistas, sigue siendo nuestro Joey inocentón y ligón que tanto adoramos. Por otro lado, esta serie demuestra que no vale un solo personaje bueno y buenas situaciones para hacer de una sitcom un éxito.

