viernes, 14 de julio de 2023

En el humor siempre hay dos capas

 No, este no es una de esas entradas rollo "no existen límites en el humor", o para hablar de lo "políticamente correcto" ni nada de eso. De ese tema, sinceramente, estoy cansado y me apena la opinión de personas con las que ideológicamente coincido pero que retroceden (sí, retroceden) tanto en este tema en concreto (no, el humor no ha de ir siempre de abajo a arriba, eso es simplificar el tema un montón). Pero bueno, ese será otro tema para otro día. Hoy quería hablar del gran mérito del humor como género.

Porque sí, el humor, o más bien la comedia si queremos ser más estrictos lingüísticamente como género es una cosa apasionante y que consiste en un reto increíble para todo el que mete la mano en él. Y aquí ya no hablo como espectador, sino, como... bueno... lo que quiera que sea yo. Llamémoslo persona que de vez en cuando ha metido la cabeza en el tema y alguna vez hasta me han pagado (poco, como a todos) por ello. ¿Qué tiene de especial este género? Para dominar el drama, tienes que dominar el drama, para dominar la ciencia ficción, tienes que dominar la ciencia ficción, para dominar el misterio tienes que dominar el misterio, , para dominar un videoclip tienes que dominar el género del videoclip, para dominar la comedia... tienes que dominar todo lo anterior, y más. Sobre todo porque la comedia al final es eso, un género de contrastes, pero para que haya contraste tiene que haber digamos un elemento contrastado. A ver, os pongo un ejemplo, me pasaron el vídeo musical de la DOP de este año, que lo cuelgo aquí por cierto:



No voy a hacer un análisis hipermega super exhaustivo, porque no soy quien ni tengo derecho. Pero el ejemplo de contraste, al menos para mí, es claro, entre la letra con tinte cómico y un videoclip y canción que podrían ser perfectamente un videoclip "serio" si no fuera por la letra. Buena parte de la gracia es el de saber imitar técnicamente la canción original, cosa que está hecha con mucho mimo y profesionalidad y que nada tiene que envidiar a lo que la señora Shakira hizo en su momento (si me apuras, más podría tener que envidiar Shakira, pero eso ya es opinión personal). Pero es que, además, le añades el plus de que tiene gracia, y es una capa más en la que todos los involucrados tienen que trabajar. Otro ejemplo de este estilo sería mi super admirado Weird Al Yankovic. Poco puedo decir que no haya dicho ya de este maestro de la comedia musical. Pero su videoclip de "You don't love me anymore" es una maestría en cuanto a la dominación de dos géneros a la vez en un sólo videoclip:


Aquí la parodia es menos directa, pero el estilo es claro: típico videoclip ochentero de un señor que canta porque su amada ya no le ama. Todo, absolutamente todo está ambientado para que pensemos eso: la música, el tono del cantante (tristón), el videoclip, la ambientación, hasta el título de la canción: "You don't love me anymore" (Ya no me quieres) te llevan a esa dirección. Todo en un contraste magnífico con la letras que es la que provoca la comedia: 

I knew that we were having problems when / Supe que teníamos problemas cuando

You put those piranhas in my bathtub again / Volviste a meter aquellas pirañas en la bañera

You're still the light of my life / Sigues siendo la luz de mi vida

Oh darling, I'm beggin', won't you put down that knife? / Oh, mi amor, por favor, ¿podrías bajar ese cuchillo?


(Y así perlitas varias)


Fijaos una cosa: esa misma letra con otro tipo de videoclip, con otro tono en la canción (quizás más de terror en vez de tristón) y otro tipo de ambientación no tendrían ninguna gracia. Todo el conglomerado, medido fotograma a fotograma de lo que vemos y frecuencia a frecuencia de lo que escuchamos, es lo que hace la comedia.


También el ambiente se rompe de vez en cuando con situaciones absurdas e hiperbólicas (el pianista que pierde la mano, el fan que enciende un soplete en vez de un mechero...). Mi favorito es cuando el cantante prepara cuidadosamente la guitarra para ponerse a tocar en el puente de la canción, y cuando parece que está a punto de tocar, deja inmediatamente la guitarra a un lado. Son esos detallitos chorras que a mí me encantan. 





Pero esto no se queda sólo en los videoclips, estoy últimamente maravillado con la mockumentary de Netflix El mundo según Philomena Cunk. Sino lo habéis visto, ¡por dios, no sé a qué esperáis!


Aquí vuelve a lucirse el contraste: todo está ambientado para que nos creamos que esto es un documental. No un documental cualquiera, ¡un documental nada menos que de la BBC! El tipo de planos de la presentadora, los planos recurso, el montaje, las entrevistas con los típicos planos a tres cámaras (plano entrevistado, plano entrevistadora, plano máster) que he tenido que hacer como ayudante de cámara qué sé yo cuántas veces en mi corta carrera... Técnicamente no se diferencia de ningún tipo de documental. Si yo tuviera que grabar o editar un documental como este, la técnica no sería diferente que la que haya utilizado en ningún otro documental. Lo mismo la actriz que interpreta a la presentadora del documental. Tanto en las locuciones, como en las entrevistas como cuando habla a cámara, incluso, si me apuras, su manera de caminar, están estudiadas minuciosamente para ser, eso, la presentadora de cualquier tipo de documental. De nuevo, como en el caso del videoclip de la DOP, nos encontramos con algo que podría ser perfectamente un formato "serio" en lo técnico, pero que, en este caso el guion, "rompe" esa fantasía, llevándonos al mundo de la comedia. Ambas formas llevadas de formas minuciosas y magistrales. Si el formato no se hubiera esforzado tanto en parecer un documental de verdad perdería gran parte de la gracia. 


Estos días estoy grabando algo que no me dejan decir aún (ya daré la murga, no os preocupéis), pero es un proyecto en el que estoy trabajando con Lucía Fernández Carracedo, una actriz magnífica, super fácil de dirigir y con la que estoy encantado de trabajar. Estuvimos hablando un rato de comedia y qué es lo que realmente hace gracia de una escena, y ella ponía el ejemplo de la risa, digamos, más típico: el clown. El clown jamás intenta ser gracioso... irónico, ¿no? No pude estar más de acuerdo. Cuando tú te partes de risa con Pepe Viyuela, nos contaba, no te ríes porque Pepe Viyuela se haga el gracioso, te ríes por cómo se frustra con algo tan sencillo como querer plegar una silla (min 9:05).




"Bueno", podrá pensar alguno, "pero aquí no hay doble capa, es comedia pura y dura, ¿no?". ¡Pues no! Hasta ahora encontrábamos comedia combinada con otro género. Aquí la combinación no es tan clara, pero la hay: lo que este hombre, y todos los grandes "clowns" hacen, es una exhibición asombrosa de dominio de expresión corporal. Casi me atrevería a decir que es un baile, una coreografía, estudiada para ir, en vez de al ritmo de la música, al ritmo de una historia (en este caso, la silla). El clown es consciente que un movimiento mal hecho puede hacer que la silla no esté donde debe estar para que funcione el siguiente "gag", y, aunque seguro que tiene recursos si ello llegara a pasar, no me queda duda de que cada movimiento que hace durante este y otros números son fruto de un "baile" que lleva haciendo años y años, como cuando Michael Jackson bailaba "Billie Jean" en todos sus conciertos, pero iba mejorando año a año incorporando pasos nuevos.


En definitiva, y para terminar esta chapa, lo que me maravilla del humor ya no es solo que te haga pasar un rato agradable y te haga olvidar de todos tus problemas durante un ratete (que sí, eso es lo fundamental, claro está), lo que me maravilla cada vez más, al menos como persona que ha estado "dentro" alguna vez, sobre todo en el apartado técnico, es que, a diferencia de un "simple" documental, videoclip, drama... lo que sea, donde te quedas ahí y ya está tienes dos capas que dominar perfectamente, y que una no funciona sin la otra. Por eso hacer comedia es, como mínimo, el doble de difícil, que hacer cualquier otro tipo de género. Eso sí, también os aseguro, que es el doble de gratificante.