martes, 12 de enero de 2016

El running gag vs. la muletilla

El otro día hablaba en mi entrada de las muletillas (o "catch phrases") que inundan las series. Supongo que tras leerlo quedó más o menos claro que... bueno... no soy un fan...


 Ya... Vale, Mark Wahlberg, capto la ironía. Sin embargo hoy quería hablar de otro recurso humorístico por el que sí que tengo aprecio y que sin embargo suele confundirse: me refiero al running gag. Se trata de una situación o un planteamiento que se repite varias veces pero que tiene resultados diferentes. Una forma de decirle al público "Esperad, aquí viene un chiste". Por poneros un ejemplo, aún quizás pareciendo algo nacicista, servirá un monólogo de este joven, atractivo, buenorro y brillante cómico amateur que está empezando y que, chicas, está soltero ;)



Si no nos centramos en lo mucho que os gustaría follaros a este chaval (comprensible), analicemos el curso del running gag. La base es la misma, al cómico le llama la atención la coincidencia entre el apellido de Pedro Aguado y la profesión que le hizo famoso (waterpolista en este caso). A través de la repetición, se ha "educado" al público para que espere un chiste cada vez que menciona esta coincidencia. Si os fijáis, cada vez que el cómico dice "Um... Aguado" se escucha alguna risa ansiosa esperando el gag que ya le han anunciado.
- Pero, Sr. Marcos, ¿no dices siempre que la comedia se basa sobretodo en buscar la sorpresa en el espectador?
¡Así es, Billy! Eso es lo que hace esa técnica tan especial. Aun siendo el planteamiento el mismo, y anunciandote de alguna manera cuando va a llegar el chiste, el cómico sigue buscando la sorpresa. El planteamiento del gag es exactamente el mismo, pero hay unos huecos que rellenar: "¿Os habéis fijado que se llama Aguado y era Waterpolista? Es como si te llamas ______ y te te dedicas a ______". El gag en sí, si os fijáis, está precisamente en los huecos en blanco que rellenar. A diferencia de la muletilla, en la que el gag está en... repetir la puñetera frase como si no hubiera mañana.
La muletilla es la ley del mínimo esfuerzo. Ponla donde sea y el público se reirá:
 -Hola, me llamo Josefina.
-¿Quies salami? / ¡Un poquito de por favor! / ¿He sido yo? / ¡Zas en toda la boca! / ¡Qué pechotes!
Cualquiera vale.
En el running gag, sin embargo, el esfuerzo es notable. No sólo tienes que crear el gag, aunque la situación ya esté dada, sino que tienes que asegurarte de que cada vez que lo uses sea más gracioso. Si el gag que has sacado para el tercer running gag, que es cuando al público ya ha pillado el transcurso del mismo, resulta lo más mínimamente menos gracioso que el segundo, el running gag está arruinado. El running gag tiene que ir in crecendo. Si os fijáis en el vídeo, empieza con algo chistosillo, como lo de Vives, va ahumentando mencionando gente que existe realmente (como Mato y Monedero) y lo remata con algo que roza lo políticamente incorrecto. Esto, obviamente, no está hecho al libre albedrío, sino con la conciencia de que cada gag tiene que ser más sorprendente que el anterior y que debe aportar algo nuevo. Si durante todos los running gags hubiera usado siempre nombres inventados, o durante todo el gag hubiera usado nombres de personas que existen, o si durante todo el gag hubiera sido políticamente incorrecto, lo más probable es que el público se hubiera cansado en cuanto mencionara lo de Aguado por tercera vez. Por eso, aún estando en el mismo contexto, intento cambiar para sorprender al público dentro de lo que el running gag me permite. Eso es lo que me apasiona y lo que admiro de quienes saben hacer running gags, no se trata de repetir.  Es una especie de "pilla pilla", haces que el espectador te siga por un camino y cuando ya esté en ese camino cambias a otro, pero sin dejar de jugar al mismo juego.
Como no quiero parecer un narcicista que se cree la repera, aquí tenéis un estupendo running gag protagonizado por los Teleñecos. Eso sí, en inglés:

Fijáos cómo sube la absurdez en cada llamada. Cada una es más absurda que la anterior. Las dos primeras son más o menos iguales, en cuanto sale agua, Fozzy dice que los que llaman son "The water deparment".Cuando sale humo es "The fire deparment".  A estas alturas ya se ha "educado" al público de cómo va a funcionar el running gag (incluso Gustavo hace un guiño: "I think this is what they call a running gag"). En el tercero, salen monedas y lo primero que piensas es "Vale, ahora va a decir "Money deparment" o "Economy depament", pero pega el giro y dice "Las Vegas". Ha cambiado la estructura para que no nos lo esperáramos y nos provocara risa. Luego la cosa se desborda del todo con explosiones y un chiste políticamente no del todo correcto (recordemos que cuando esto se rodó, estábamos en plena guerra fría) y finalmente Gustavo, que ya ve la estructura, intenta impedir el running gag. Magistral.
Y por eso me encanta el running gag, es algo que aún repitiéndose juega al despiste con el espectador. Nos educa para que pensemos que vamos a obtener una cosa y nos acaba dando otra, dándonos un giro de tuerca más, que en el humor siempre se agradece.Un esfuerzo notable y más que admirable para todos aquellos que consiguen realizarlo bien.
-Pero, Sr. Marcos.
¿Sí, Billy?
-¿Qué significa "running gag"?
...





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